María Sobeida Herrera, nuestra representante legal. Desde su adolescencia, aprendió la práctica de la partería acompañando a su tía en estas labores. Es ampliamente reconocida por su labor, su calidad humana, por transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones y por el acompañamiento integral que brinda a las madres gestantes, desde el momento en que acuden a ella hasta meses después del parto: realiza controles prenatales, atiende casos de "mal de ojo" o "espanto" en los recién nacidos, y ofrece recomendaciones esenciales para el cuidado postparto y de las familias.
"Soy partera y también trabajo la tierra: siembro coco, plátano, papa china, banano y las plantas de azotea con las que preparo las medicinas tradicionales. Aprendí de mi tía Eulalia Herrera, de Prudencia Rodríguez y de Plácida Candela, mis maestras. De niña sentía curiosidad por mirar y escuchar cuando mi tía volvía de un parto contando cómo le había ido. Así se me fue metiendo en la sangre, hasta que empecé a ayudar en los partos y, con el tiempo, a atender yo sola. Lo que más me entusiasma es esa alegría que nace del corazón cuando el bebé llega bien al mundo, por eso supe que la partería no era solo un trabajo más, sino algo que me nació de adentro."
Nuestras parteras son, en su mayoría, mujeres que han dedicado su vida a cuidar la vida de las mujeres embarazadas, en los partos, los recién nacidos y la comunidad en general, y a preservar y transmitir el saber tradicional heredado de sus abuelos, bisabuelos, padres y maestros.
Detrás de cada rostro hay una historia de servicio: parteras, parteros, sabedoras y sabedores que han dedicado su vida a cuidar la salud y la memoria de Timbiquí. Estas son algunas de las mujeres y hombres que sostienen ese saber ancestral, día a día, en nuestras comunidades.